Comer bien en vacaciones

Las vacaciones suelen representar descanso, desconexión y disfrute. El disfrute puede ir acompañado de excesos en la comida y en la bebida, es aquí con lo que hay que tener especial cuidado ya que si rompemos demasiado con nuestro estilo de vida nos costará mucho más la vuelta a la rutina postvacacional, por eso, entre otras razones, la importancia de comer bien en vacaciones.

No es lo mismo si nos vamos a una casa con cocina o si nos vamos a un hotel. En el primer lugar lo tendremos más fácil y podremos hacer una buena compra al inicio que contenga verduras (para ensaladas y para ser cocinadas), frutas, frutos secos crudos o tostados, legumbres en bote de cristal, pan integral, arroz o pasta  integral, huevos, lácteos (yogures, quesos frescos, leche desnatada…), pescado y carne blanca. También algún alimento preparado como gazpacho o humus o alguna conserva como mejillones al natural.

Si tenemos alimentos saludables en el apartamento nos aseguramos que comeremos mucho mejor, y podemos preparar cosas rápidas como ensaladas con legumbre, o gazpacho y filete de pollo a la plancha o revuelto de huevo con verduras y atún, para el postre fruta o yogur. Incluso podemos prepararnos helados de frutas caseros.

Si estamos en un hotel la libertad de comer lo que queramos disminuye bastante pero también podemos hacer buenas elecciones. Por ejemplo para desayunar (incluso si es buffet libre) se puede elegir un café con leche, fruta (mejor que zumo) y pan integral con queso fresco o pavo o tomate y aceite de oliva. Para comer y cenar en restaurante habrá que diferenciar también si se come de tapeo o de menú. Si es tapeo conviene elegir alguna ensalada o parrillada de verduras, marisco a la plancha (pulpo o sepia por ejemplo), revuelto de huevo con verduras o algún filete de pescado o pollo a la plancha. Sobretodo conviene evitar las carnes rojas y embutidos, fritos, salsas y dulces.

Una vez aclarado el tema de los desayunos, comidas y cenas vamos con los almuerzos y las meriendas (incluidos los aperitivos típicos de verano). Si estamos en el apartamento se puede tomar unos frutos secos crudos o tostados, fruta cortada o bien tostadas de pan integral con aguacate o tomate o queso fresco o pavo, por ejemplo. Si estamos fuera y pasamos el día en la playa podemos llevar una pequeña nevera con los mismos alimentos.

Y ahora le toca el turno a las bebidas, el alcohol es lo que más solemos beber en vacaciones aportándonos una gran cantidad de calorías vacías (entre otras cosas nocivas). Si lo vamos sustituyendo por agua, algún zumo natural, algún smoothie sin azúcares añadidos, cerveza sin alcohol o café/infusión con hielos estamos haciendo mejores elecciones para nuestra salud.

Y para terminar el artículo no podría pasar por alto el ejercicio físico. Siempre podemos aprovechar para caminar al aire libre, para nadar en la piscina o mar, para hacer turismo a pié o para coger la bicicleta. Cualquier excusa será buena si se trata de estar más activos. Y ahora, a disfrutar las vacaciones.